jueves, 6 de noviembre de 2014

LA SEÑAL VIOLETA






Les yeux dans les yeux . B Bollmann


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-¡Eh!, ¿qué mirás? ¿Tengo monos en la cara? Reconozco que puedo resultarte raro, sé bien que no hay muchos pelados con mitad de cara violeta. Y encima con esto dos faroles verdes; no me digas que no son impactantes. De todas formas no me parece que te me quedes mirando con la bocota abierta. Es de  mala educación, ¡Dios, dónde iremos a parar! ¿Quién educa a esta generación? ¡Qué mal estamos! Cerrá la boca porque es muy feo lo que estás haciendo. Si bien la cabeza pelada y mis preciosos ojos son producto de la genética –pelada mi madre y verdísimos ojos los de mi padre- el color violeta tiene otro origen, que ya que me lo pedís, te voy a contar. Ante todo te aclaro que no es pintura ni tatuaje. Sólo un indio en pie de guerra se pintaría así y, los tatuajes mi amigo… no me van. Si Dios hubiera querido darnos un diseño epidérmico nos habría hecho tigres o cebras, ¿no te parece? Ah, y por si te lo preguntaras, no me duele y tampoco nací con esto; eso sí hace varios años que me veo así, tantos que si me miro al espejo ni lo noto, qué loco, ¿no? En fin, sigo, cierta noche oscura iba yo caminando tranquilo por mi barrio fumando un puro –en ese entonces fumaba.-; ya no por todas eso del riesgo cardíaco, el epoc y tantas otras pavadas médicas que no me termino de creer. De pronto una luz cegadora me iluminó desde el cielo y una fuerza magnética me llevó derechito a una nave espacial donde unos seres transparentes como amebas me sometieron a un sinfín de estudios y experimentos mientras reían o babeaban. Yo no podía moverme por el susto o por alguna tramoya química o mágica de esta gente -si es que se les puede llamar gente a estos batracios-. Terminados los múltiples vejámenes a los que fui sometido sin piedad cubrieron mi cara con extraño lienzo. Y no recuerdo nada más, desperté en mi cama con la mejilla violeta. Calculo que es una especie de marca, como que fui censado y analizado por estos bichos. Desde entonces busco gente con esta señal violeta para preguntar, para saber, para comparar, para no ser el único… pero hasta ahora nadie che, ni  una pista, ¿podés creer? Y ahora me voy, me esperan en la clínica, mejor me apuro porque si no los doctores se enojan. Que pases buen día.



En respuesta a la propuesta de Fabiola Duran para Abracadabra (usar el cuadro para escribir el cuento.




2 comentarios:

Jhon Barcasnegras dijo...

Curioso relato. Me gusta el lenguaje.
Abrazos RO.

Rosario Collico dijo...

Gracias Jhon! Tenía que ser así, como un monólogo para que no hubiera repreguntas o cuestioanmientos. Además así resulta más vertiginoso.
Gracias por leer.